domingo, 13 de abril de 2008

Fantasía (de Nikki) (2ª Parte)


(continuación...)


Mi corazón palpita con fuerza y un lejano eco le responde en lo mas profundo de mi sexo, siento que no puedo aguantar más. Te deseo, a ti, ahora.
Voy hacia donde estás, felina, apartando a los que intentan retenerme en la pista de baile, mis ojos brillan, delatándome. Me acerco a tu oído y te susurro: "vamos al baño".
Cogido de mi mano, me sigues sin rechistar, como un niño.
Nos metemos en el de los chicos, porque aunque es tarde y ya casi no hay gente, en el de chicas suele haber más actividad. Los lavabos del local son modernos, forradas las paredes en vinilo negro brillante y terciopelo rojo intenso, con unas tenues luces sobre los espejos, dándole un aspecto misterioso y gótico, como de película de vampiros.
Entramos en uno de los pequeños reservados. Te hago sentar sobre la tapa del wc. La música de la disco se sigue oyendo, aunque algo distante. Bailo sólo para ti, seduciéndote con mis movimientos, con mi mirada, que te promete todo el vicio que sea capaz de darte. Tus manos recorren mi cintura, mis caderas, mis muslos... Me giro para que palpes mi culo, quiero volverte loco de deseo, tu pantalón apretado delata que ya lo he conseguido. Me voy desnudando al ritmo de la música, con elegancia, acariciando cada parte de mi piel que queda al descubierto, incitándote a hacer lo mismo.
Estoy muy mojada, muy caliente. Me saco las bolas chinas muy despacito, salen con facilidad, estoy muy lubricada. Las coges y te las metes en la boca con mirada sibilina. ¿Acaso quieres comerme el coño? No te voy a dejar...
Te hago poner en pie. Entre los dos nos libramos de tu pantalón y ropa interior, tu polla me saluda, erguida, palpitante y húmeda y yo la recibo en mi boca, con un beso apasionado. La chupo, la meneo, la devoro, quiero oírte gemir, me encanta la forma en que me agarras por el pelo para seguir el vaivén de mi cabeza. Con mis manos apretando tu culo me la trago hasta el fondo.Me separas de ti con firmeza, quieres clavármela ya.
Con una pierna apoyada en la taza, me abro para ti, mostrándote mi vulva hinchada, separando mis labios para que veas mi agujero tan mojado. Me hincas tu verga sin piedad, haciéndome chillar de gusto. Me aprietas las tetas, mordisqueas los pezones hasta hacer daño. Aún con los ojos entornados, logro distinguir en la penumbra que alguien nos observa por encima de la puerta, alertado por mis gemidos y el rítmico golpeteo.
Al verse descubierto pero no increpado, susurra con voz enronquecida: "Así, tío, fóllatela bien, haz que esa zorra no pare de gritar, métesela bien adentro" y eso me pone aún más cachonda. Le miro fijamente, provocándole con mi lengua. "Sal aquí fuera y verás lo que es bueno" me reta. Tus ojos verdes me interrogan y, con una sonrisa, entiendes que no temo, que acepto el desafío y salimos así, desnudos y empapados de sudor.
Es un tío enorme, casi un gigante, no me extraña que llegara a asomarse por encima del cubículo. Todo en él se ve grande, lleva ropa ajustada que destaca su poderosa musculatura.
Posiblemente sea un segurata del local, puede que ya estén cerrando y nos ha descubierto en su ronda. Me uno a su boca, tanteo su cuerpo que es como una roca, mientras tú me besas el cuello y los hombros, siento tu erección en la parte baja de mi espalda.
El me da la vuelta, me pone de cara a ti, me coge en volandas como si no pesara nada, me abre de piernas sujetándolas bajo las rodillas y te ofrece mi coño chorreante. Te agachas y tu experta lengua lame mi clítoris mientras tus dedos exploran mis orificios.
Me corro enseguida. Noto su enorme polla latiendo en su pantalón, pegada a mi culo. La dejamos salir y entra con algo de esfuerzo por mi húmedo trasero dilatado y tú me penetras por delante. Siento que voy a explotar de tanto placer, me veo reflejada en los espejos, tan pequeña entre dos hombretones, mi cara enrojecida y sudorosa, muy abierta y empalada y los susurros en mi oído me hacen perder el control.
El universo se contrae, luego se expande, estalla violentamente una supernova de color anaranjado ante mis ojos cerrados y grito en un orgasmo sin fin. Los dos me seguís dando caña hasta que suplico que paréis...
Agotada y sumisa, espero arrodillada ante vosotros la lluvia blanca de vuestras corridas sobre mis pechos y mi lengua se ofrece a vuestro servicio para rematar la faena.
Los tres reímos satisfechos. Tras agradecerle su colaboración, nos despedimos del gigante.
Al salir al fresco aire de la madrugada, me acerco a ti y te susurro: "vamos a casa, estoy hambrienta. De camino podríamos invitar a desayunar a alguna bollicao y que no termine aquí nuestra noche de juerga, ¿qué te parece?".
Nos reímos y me dices dulcemente con un guiño: ¡pero qué golfa eres!..."


Esta historia surgió del reto de mi amigo 1Green en su blog, en el que planteaba una historia y pedía que le contáras el final.... pero era demasiado largo para ponerlo allí jajaja Para quien quiera visitar el original, pica aquí: FANTASÍA POR TERMINAR (pero hay que ser de AFF para verlo) Por cierto que yo ya le dejé una continuación, más cortita, desde el ordenador de una amiga, a ver si averiguais cual es...jejeje Besitos!

3 comentarios:

Maldita inocencia dijo...

Muy bien Niki, me encanta tu capacidad para provocar, para el juego y para hacer historias. Un relato muy sexy y que pone mogollón. Un besazo

Nikki dijo...

Hola M.I., Muchas gracias, como siempre un placer ponerte a tono. Casualmente mi amigo y yo fuimos de cena juntos y unos dias después le dejé leer la historia a una amiga común... y se pensó que nos había pasado de verdad! Jajaja Poder de convicción que tiene una... o fama de golfa jajaja Besos!

Beeril dijo...

Hola,
me ha gustado leer tus pensamientos, son interesantes.

Me llamo Beeril y me encontrarás en

http://irlhadia.blogspot.com/

Espero disfrutes como yo lo he hecho.

Un saludo!